Seguro que has visto el icono “5G” en la esquina de la pantalla. Pero ¿notas la diferencia? Te explicamos qué es, cuándo merece la pena y cuándo da igual.
Las generaciones, en una frase cada una
- 2G: llamadas y SMS.
- 3G: internet en el móvil, pero lento.
- 4G: vídeo, redes sociales y videollamadas sin problemas.
- 5G: más velocidad, menos retraso y capacidad para muchísimos más aparatos a la vez.
Qué mejora el 5G
- Velocidad: en buenas condiciones, mucho más rápido que el 4G. Descargar una serie entera lleva un par de minutos.
- Latencia (el retraso): la respuesta es casi instantánea. Importante para juegos en la nube, videollamadas o coches conectados.
- Capacidad: en un estadio o un concierto lleno, la red se satura menos.
¿Lo necesito?
Para WhatsApp, redes sociales y ver vídeos, el 4G ya va de sobra. El 5G se nota si:
- Descargas o subes archivos grandes con frecuencia.
- Usas el móvil como router para trabajar con el portátil.
- Juegas en la nube o haces muchas videollamadas en movilidad.
- Vives en una zona con una buena cobertura 5G (consulta el mapa de tu operador).
Cómo activarlo
- Tu móvil tiene que ser compatible (la mayoría desde 2021) y tu tarifa debe incluir 5G.
- Android: Ajustes › Conexiones o Red móvil › Tipo de red preferido › 5G/4G/3G/2G.
- iPhone: Ajustes › Datos móviles › Opciones › Voz y datos › 5G automático.
¿Gasta más batería?
Algo más, sobre todo con cobertura débil, cuando el móvil salta entre 4G y 5G. El modo “5G automático” del iPhone o el equivalente en Android solo lo usan cuando compensa. Si vas justo de batería, pásate a 4G.
Los bulos sobre la salud
El 5G usa ondas de radio, igual que la radio, la televisión o el wifi, con potencias dentro de los límites internacionales de seguridad. Según la Organización Mundial de la Salud, no hay pruebas de que estas redes causen problemas de salud a esos niveles. Y no, no tuvo nada que ver con la pandemia: es uno de los bulos más desmentidos de los últimos años.



