Las redes sociales están diseñadas para que compartas cuanto más, mejor. Los ajustes por defecto rara vez son los más privados. Dedica diez minutos a revisarlos: lo que publicas hoy puede verlo un desconocido, un estafador o un futuro jefe dentro de años.
Lo básico en cualquier red
- Cuenta privada si no necesitas visibilidad pública.
- Verificación en dos pasos activada.
- Revisa las apps conectadas (juegos, tests, webs donde entraste “con Facebook”) y elimina las que no uses.
- Desactiva la ubicación en publicaciones y en el permiso de la app.
- Cuidado con las fotos: la fachada de casa, la matrícula, el uniforme del colegio de tus hijos o una tarjeta de embarque dicen mucho.
- Configuración › Privacidad de la cuenta › Cuenta privada.
- Mensajes y respuestas a historias: limita quién puede escribirte.
- Etiquetas y menciones: que solo puedan etiquetarte personas que sigues, y revisa manualmente antes de que aparezcan en tu perfil.
- Actividad: oculta tu estado de “en línea”.
TikTok
- Privacidad › Cuenta privada.
- Desactiva “Sugerir tu cuenta a otros” (por contactos o por Facebook).
- Limita quién puede hacer dúos, stitch o descargar tus vídeos.
- Si hay menores en casa, configura Sincronización familiar.
- Usa la herramienta Revisión de privacidad: te guía paso a paso.
- Limita la visibilidad de tus publicaciones antiguas a “Amigos” de un golpe.
- Quién puede buscarte con tu correo o número: “Solo yo”.
- Impide que los buscadores enlacen a tu perfil.
X (Twitter)
- Privacidad y seguridad › Audiencia › Proteger tus posts.
- Desactiva el etiquetado en fotos y la detección por correo o teléfono.
- Revisa los permisos para personalización de anuncios y uso de datos.
Tus datos y los anuncios
En la Unión Europea tienes derecho a saber qué datos tienen de ti y a descargarlos. Todas las grandes redes ofrecen la opción “Descargar tu información”. Hazlo alguna vez: suele ser revelador. También puedes limitar el uso de tu actividad fuera de la plataforma para mostrarte anuncios.



